Hermès con un toque de color
Hermès cierra la tercera jornada de la Semana de la Moda de París. Lo hace consciente de la atención mediática que concentra en el edificio de alta seguridad de la Unesco.
Véronique Nichanian, al frente de las colecciones de hombre, nos muestra a un caballero sutil, muy Hermès. Pero hay una pequeña llama de rebeldía en el interior de la diseñadora que empieza a aflorar. Mientras las señas de identidad de la marca siguen vigentes a través de los tonos azul marino y gris marengo, Nichanian se permite romper esa sobriedad con una pincelada de color, prueba de que, dentro del cliente de lujo de Hermès, hay un nuevo nicho por explotar. Rojo y amarillo ácido en jerseys de punto con cuello vuelto, gabardinas e impermeables, pantalones o amplias parkas.
Sin embargo, el amarillo se muestra siempre en asociación con prendas mucho más sobrias, con trajes de impecable corte militar en gris marengo o abrigos con cinturón en color caqui.
Un aire renovado se instala en la propuesta de Ann Demeulemeester para el invierno de 2010. Hombres vanguardistas y optimistas con el futuro. Botas altas, chaquetas de jinete con doble botonadura y pantalones de montar nos sugieren la vuelta a otra época, al rico Renacimiento. La diseñadora vuelve a jugar con los negros y blancos, prácticamente las únicas tonalidades en esta colección. Demeulemeester muestra una ropa más cuidada, mas estructurada que en colecciones anteriores.
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